Parto

Duró lo que dura un embarazo en mayo
Parece que todo esto va a desaparecer como un sueño parecido a la infancia interrumpida por un machete férreo
Este delirio tan cuidado hasta el detalle
Algunas veces pensé este escenario pintoresco de pueblo anclado al mar acabará siendo engullido por su propia fuerza gravitatoria
Luego de especular en Bolsa luego de perder dinero y llorar de ganarlo y gastarlo para ganar más luego de apostar en los partidos te acordarás de esto de
Este lugar que es extraño y es auténtico desafía las leyes de la Física las vulnera todas se ríe de ellas
Esto no es de tierra ni de mar de nada sino de un farol en junio que atrajo a los girasoles hacia un punto de luz oxidado por la humedad de estos tiempos en un espacio que se comprime hasta el parto

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Eco

Hace tiempo que los años nuevos parecen intrusos son tan extraños
como el sueño de un precipicio y nada
como ver los colores esta vez sí tan brillantes
Para el corazón esto es un chicle de mascar
la espera aguardando el día en que un sindiós
muerda la pieza de fruta prohibida
Es tan arbitrario el devenir del tiempo muy poco sincero demasiado injusto para el resto
Una vez tuve diez once luego doce y cinco y seiscientos catorce y tres mil millones de ánimas orantes de todos para todos vosotros que no debería amaros y sin embargo
con esta fuerza bruta tosca pero
juro que sobre todo pura
lo hago
No quisiera encontrarme en esta posición
priviligiada en la que observo con
mirada compasiva cómo devoran vuestras
tripas
mientras me cuelgo del balcón
arranco las cortinas
pinto las paredes de la luz de los viejos días
lavo mi cuerpo de culpa y pecado hasta la redención
Hace tiempo que los años nuevos parecen intrusos son tan extraños
como lombrices en el estómago y nada
como este hambre feroz de sufrir
por Dios
cuando quiero guardaros en una parte del mundo tan recóndita que no hagan de vuestro nombre un efecto colateral de la eterna pugna por rozar con los dientes el elixir
Que tuve cinco seis siete luego ocho y nueve años y ya erais miles en mí cantando marchando alimentándoos sois ahora todos con vuestra piel vuestro profeta y vuestro sexo
quienes latís exactos en este segundo a pesar del injusto momento
Es primero el ruido de los pueblos
y cuando llegue el aciago final
continuará retumbando el perenne eco de nuestros tiempos

Los campos silenciosos

Quién te dormirá en la mecedera de los cuerpos celestes
cómo cerrarías los ojos antes de morir me pregunté anoche
cómo podría parirse el mundo esta vez sin sangre
cómo tirar al suelo las armas sin trampa
Si solo hubieras sabido
Quién procuraría embalsamarte
algunas veces pensé un corazón es arcilla
unas manos son escaleras de caracol en los rascacielos que conducen a campos angostos y tímidos soles silenciosos
Quién me acunará hasta la entelequia o el sueño profundo en la mecedera de los cuerpos celestes
Oigo hablar a la tele de cosas ridículas y a los pájaros como quien realmente oye la tele y los pájaros
como quien oye pasar volando la vida
mientras pone la tele y escucha a los pájaros para tapar un agujero mucho mayor que este absurdo que advierten mis ojos
En los grandes cadáveres fosilados de antiquísimas ballenas me contaron podrías encontrar una clepsidra azul y romper el tiempo
antes de que el tiempo te mate como lo haces tú cuando pones la radio y tomas vino en la cocina al mismo tiempo que
las telarañas se deshacen, el colibrí de tu tórax se acostumbra al hambre y tú te preguntas
Quién te dormirá en la mecedera de los cuerpos celestes cuando se consuma tu florido cuerpo en cenizas y ya no haya más radio ni pájaros ni geranios sino nada salvo tú y el cielo
Quién te abrirá los ojos desde muy dentro para acunarte allá, a lo lejos

Epistula muta

Un pozo pétreo dice que el otoño no ha llegado que la clemencia es un cartón oscuro muy húmedo.
No podrías beber del Leteo aunque sacrificaran como cabras al alba a toda tu famlia sé que continuarías bebiendo de las ubres de tu dulce infancia porque esto es lo poco que tienes esta es tu vida, todo esto.
Una casa azul en la barriada de las adosadas blancas dijo una vez renegar de la muerte ahora sería como no haber vivido nunca, nunca y eso sería una lástima.
Despertaría el canibalismo entre los los vivos con tal de sacarte de esta bola de cristal nevada, ojalá decirte que esta carne tuya tan rosada tan amada y tan sufrida es cárcel y es mentira, ojalá decirte que serás el agua de las cigüeñas, el viento favorable de los jinetes, el abono de un huerto que siembra la paz,
que permanecerás como tierra fértil y mojada pero no será tu triste nombre el que anuncie la alborada.
Esta bola de nieve cristalizada! tan ridícula que juraría haberme reído, a sabiendas de que me postraría ante este dios que ya conozco como Juana la Loca velando el cadáver de Felipe el Hermoso por un solo retazo de clemencia

Prenatal (no vale esta pena)

Si conservara alguna imagen de ti
sería cuando de niño espantabas a las palomas
con la vergüenza revestida de cachemir
Si conservara alguna imagen de tus rizos de niño de tus raíces sangre
a lo mejor esto tendría mucho más valor del que ahora pudieras darle
Deberías haber desollado a las ovejas cuando nadie estuviese mirando
para comerte tú solo este juicio final venido de los cielos subterráneos
con un chillido tan
ácido que jamás podrías
escucharlo y parte en mil los cristales
que no conocieron el limón de tu boca ni tus largas oscuras pestañas
Tus oscuras pestañas negras
Recogería todos los gorriones que cayesen del tejado de los cielos anises para que tus manos
supieran qué significa que se te queme el paladar
porque engulles de golpe un corazón recién parido
que si acaba por morir te arrastrará consigo
Imagínate un corazón de golpes de sangre coagulada de toro un corazón justo como el tuyo pero más grande y más viejo y más cansado de llorar a las moiras en los almacenes de tus vísceras
porque te dieron la vida y yo haría atrocidades con tal de mantener intacto el tul de tus inocentes ojos pardos porque te amo hasta la terminación del nervio ciático
aunque no sepas entenderlo
porque juegas con las palomas y te pienso cándido
en este mundo de drogas frías y duras guerras tan necias que no me importan
Porque he engullido tu corazón de un solo bocado y tienes el mío en un puño de acero inoxidable
e intento disfrazarme de todo lo bueno que aún florece en la tierra para que pienses que esto merece la pena vivirlo pero a manos de los hombres tu coraza se fundirá de la misma forma que lo hacen estas palabras tempranas entre mis dientes
que no valen esta pena ni ninguna si no llegas a ver la luz
Mantenerte en la oscuridad será como haberte guardado para siempre en el lecho de aquello que perdura más allá de la imagen y lo tangible más allá del tiempo que se derrama perezoso como un bote de tinta sobre tu imagen
Ojalá nunca conozcas al hombre ni a esta costumbre de escribirte cuando te digo que
ojalá jamás sepas que comprender esto no vale la pena

Esa canción hortera del verano

A veces soy el sacrificio
involuntario del cerdo
y otras el corazón de la cucaracha
Si soy entonces una nevera vacía
para qué me enfrío por dentro
Seré las perlas robadas del
arrecife para que luzcan en el
cuello de la jirafa
o los inagotables haikus
primaverales del Japón
Pero podría haber sido sábanas
tendidas al viento en los
vecindarios que tienden a olvidarse
con rapidez
Nunca fui esa canción hortera
del verano que tanto gustaba a
las faldas locas ni los bañadores
de lunares en agosto
He sido rata en ciudades de luz
verde neón rosa fucsia bombillas magenta
Seguí siendo póker cuando
me hice crupier
sigo siendo carne pero soy un matarife
y aunque debería haber asistido
a aquellos funerales
de los que dije estar muy enferma
para no ir
Lo cierto es que soy
enfermedad en mi cuerpo
que soy rabia en el sonido blanco
de una calma mordisqueada
que soy la pedrada al pájaro de las iglesias 
A veces soy el sacrificio
involuntario del cerdo
y por eso me amo
a mí y a este poema
que ahora lentamente asfixio
Porque amar es esto 
Es el puñal y es la sangre que
ensucia el pasillo 
Porque amar exige sacrificio

Manifiesto mortuorio

Quisiera ser un cincuentañero que arrastrase con dificultad su enorme barriga cervecera hasta pudrirme deliciosamente en una pornografía lúbrica puesta en mute
Quisiera ser una manada de perros hambrientos para poder relamer mi costillar sin sentir desazón alguna
Quisiera ser una pequeña virgen de piedra para que me colocasen en un altar y me retiraran el polvo cada tantos años y me besaran los pies con tanto fervor que el techo se derrumbase y los azulejos se cubrieran de una sangre tensa rígida por la violencia de tal milagro
Querría quedarme a vivir en un espejo antediluviano y prevenir el salvajismo y la necedad del hombre y matar al profeta y cantarle el salmo ciento treinta mientras envuelvo con delicadeza su cadáver en un florido sudario
Querría tomar la forma de la esfinge para reconstruirme en la mirada de los antiguos y extraer el veneno que la savia bruta posee cuando gorgotea en el cáliz de los dioses que planean famélicos una muerte memorable
Querría ser madre y dotarme de paciencia eterna extender el bálsamo de mi saliva por las heridas en sus rodillas ser la fuente incansable del amor puro hasta sentir cansancio de mi dulzura pálida y que mi cúlmine deseo fuera que enterrasen mi cuerpo junto a mis hijos en el jardín trasero y de nuestras marchitas bocas brotaran nardos que cuenten mi vida atenuando con su blancura este mar de dolor inmenso
Quiero ser una palabra aceptada por los diccionarios una palabra que todo el mundo entendiese que fuese sencilla de pronunciar con una dicción clara
Una palabra sin horizonte como desierto
causadora de turbación como venganza
Quiero ser palabra para cobrar un sentido para significar algo en las lenguas. Para representar una causa mucho mayor que mi propia realidad aunque mi razón no logre entenderla
Quiero ser palabra antes que este gemido prolongado y purulento de un galgo moribundo al que le partieron las patas después de tres meses de carreras
Antes que ser la glosolalia de los esquizofrénicos en pleno brote psicótico
Solo quiero ser palabra antes que este eco desnudo que se golpea ávidamente en los campanarios de nadie cuando el órgano en un ataque de furia hace retumbar los fríos paredones y suena por un momento como si una cría de pájaro azul hubiese emprendido su primer vuelo hacia la tierra de los escarabajos negros

Ruby