Esa canción hortera del verano

A veces soy el sacrificio
involuntario del cerdo
y otras el corazón de la cucaracha
Si soy entonces una nevera vacía
para qué me enfrío por dentro
Seré las perlas robadas del
arrecife para que luzcan en el
cuello de la jirafa
o los inagotables haikus
primaverales del Japón
Pero podría haber sido sábanas
tendidas al viento en los
vecindarios que tienden a olvidarse
con rapidez
Nunca fui esa canción hortera
del verano que tanto gustaba a
las faldas locas ni los bañadores
de lunares en agosto
He sido rata en ciudades de luz
verde neón rosa fucsia bombillas magenta
Seguí siendo póker cuando
me hice crupier
sigo siendo carne pero soy un matarife
y aunque debería haber asistido
a aquellos funerales
de los que dije estar muy enferma
para no ir
Lo cierto es que soy
enfermedad en mi cuerpo
que soy rabia en el sonido blanco
de una calma mordisqueada
que soy la pedrada al pájaro de las iglesias 
A veces soy el sacrificio
involuntario del cerdo
y por eso me amo
a mí y a este poema
que ahora lentamente asfixio
Porque amar es esto 
Es el puñal y es la sangre que
ensucia el pasillo 
Porque amar exige sacrificio

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