Eco

Hace tiempo que los años nuevos parecen intrusos son tan extraños
como la pesadilla de un precipicio vacío y nada
como ver los colores esta vez sí tan brillantes
Para el corazón esto es un chicle de mascar
la espera aguardando sin ganas el día en que un sindiós
muerda la pieza de fruta prohibida
Es tan arbitrario el devenir del tiempo muy poco auténtico
demasiado injusto para el resto
Una vez tuve diez once luego doce y trece y seiscientos
catorce y tres mil millones de ánimas orantes
de todos para todos vosotros que no debería amaros y sin embargo
con esta fuerza bruta tosca pero
juro que sobre todo sincera
lo hago
No quisiera encontrarme en esta posición
priviligiada en la que observo con
mirada clemente cómo devoran vuestras
tripas
mientras me cuelgo del balcón
arranco las cortinas
pinto las paredes con la luz de los viejos días y lavo mi cuerpo de culpa y pecado hasta la redención. Hace tiempo que los años nuevos parecen intrusos son tan extraños
como lombrices en el estómago y nada
como este hambre feroz de sufrir
por Dios
cuando quiero guardaros en una parte del mundo tan recóndita para que no hagan de vuestro nombre un efecto colateral de la eterna pugna por rozar con la punta de los dientes el elixir
Que tuve cinco seis siete luego ocho y nueve años y ya erais miles en mí cantando marchando alimentándoos sois ahora todos con vuestra piel vuestro profeta y vuestro sexo
quienes latís exactos en este momento
Será primero el ruido de los pueblos
y cuando llegue el aciago final
continuará retumbando el eterno eco de nuestros tiempos

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s